Pablo Alborán: “Me encanta ser un moñas”

Entrevista a Pablo Alborán en El País.

FUENTE: EL PAÍS.ES

La vida no te sonríe, sino que te acaricia el hueso de la risa todo el día. La gente no te quiere, te idolatra. Eres más que un profeta un dios para millones de mujeres y algunos miles de hombres no solo en tu tierra. Tienes 26 años y el mundo es tuyo. Pero justo entonces, ahogado en la espuma de la cresta de la ola, resuelves bajarte de la tabla y retirarte a tu playa a mirarte al espejo y verte en cueros vivos. Él lo ha hecho. Otros no lo hacen nunca. Este hombre que vuelve a escena tras dos años de silencio sigue pareciendo más joven que sus años por fuera pero más viejo por dentro. Más adulto. Más curado de lisonjas y de espantos. Igual de educado y comedido, eso sí. No hay quien le arranque una confesión, un titular, ninguna salida de ningún tiesto. Quizá solo sea que no le da la gana contarle a terceros lo que solo es suyo. Hay gente rara por el mundo.

  • ¿Se olvidó de vivir?

Me olvidé de disfrutar de la vida, de respirar. Estaba cansado, vacío. No tenía ganas de componer, había perdido la ilusión, no me hallaba en el espejo. Era la hora de parar, porque me asfixiaba.

  • ¿Lloró mucho en ese tiempo?

No. Lloro más ahora, de emoción, de paz, de alegría. Entonces, no podía llorar, por eso paré. Te dices: es un bache, se me va a pasar, sigues por inercia, por miedo a que te olviden. Pero no se pasa.

  • ¿Es usted su peor enemigo?

Absolutamente, siempre lo he sido. Por eso ahora me reeduco, y así será hasta que me muera.

  • ¿Pidió ayuda profesional?

No he sido de psicólogo diario, pero sí he probado, y no uno, sino varios. Pero al final todo está en ti, porque tú eres tu peor enemigo, pero también tu mejor psicólogo. Ellos no te dicen nada que no sepas. Y la familia a veces no te entiende porque no vive lo que vivo yo. Alguno me decía, tú mira tu cuenta corriente y relájate, y yo le decía, tío, esto no va de eso. Tengo trabajo, tengo éxito, pero…

  • “Saldremos en las noticias de la tarde por haber sabido amarnos”, escribe y canta en un tema. ¿Tan raro es el amor hoy día?

Es raro quererse bien. Nos queremos mucho, o poco, pero no siempre bien. Me refiero al amor que suma, al de equipo, al que hace a los amantes compañeros que salen ilesos de cualquier desastre.

Sabe que, por cosas como estas, muchos le tachan de cursi y de moñas. Defiéndase, si puede.

Al revés. Me encanta ser un cursi y un moñas. Viva la sensibilidad, la emocionalidad y el hablar de lo que uno sienta por dentro.

  • ¿Qué ha hecho con los miles de pañuelos que le regalaban sus fans en los días de ‘Solamente tú’?

Por algún sitio andan. No soy fetichista. Tengo el Goya escondido tras las fotos de mis sobrinos.

  • Dice que pidió “la rabia” de Alejandro Sanz para la canción más social de su disco. No le imagino dando un puñetazo en la mesa. ¿Hay un Alborán enfurecido?

No suelo dar puñetazos. Pero claro que me indignan cosas: la violencia, la intolerancia, el odio. Para esa canción me hacía falta alguien con más edad y más guerras que yo. Pero sí, soy más de encerrarme a dar vueltas a lo sucedido y volver cuando se me pasa.

  • Desmeléneseme algo, ande.

Mi hermano, que es publicista y sabe lo que vende, me dice: qué ganas tengo de verte en un photocall haciendo el ganso. Y, sí, yo soy muy ganso y payaso, pero con mi gente. En público, no me sale.

  • “Calma”, “parar el tiempo”. Sus letras evocan un raro afán de trascendencia para su edad.

Puede. Quizá porque he estado muy en contacto con la vejez, con mis abuelos, y soy muy consciente del paso del tiempo.

  • Es el sueño húmedo de millones de mujeres y algunos hombres. ¿Cómo estamos de ego?

Te sube la autoestima, claro, porque yo también tengo mis complejos. No soy modelo, ni lo pretendo. Pero, sí, entiendo que mi música es sensual. Y sexual.

  • Paren máquinas: Pablo Alborán ha dicho sexual con equis.

Jajaja. Mis letras pueden ser tan sexuales como el reaggetton, pero no hace falta ser vulgar ni soez. Mi línea roja es el respeto.

  • ¿Tanta lisonja espolea o anula?

Hay una persona que me recuerda cada día que estoy desnudo. Tengo alergia a los pelotas.

0